El método más barato y simple es de calibrarlo con un bola plateada. Para esto necesitamos una esfera reflectante (por ejemplo una bola plateada de árbol de Navidad o bola de cojitene grande). Un medidor, de al menos 20 metros, una calculadora y un cielo despejado. La imagen de cualquier fuente de luz aparecerá en la superficie de la esfera como un punto, al igual que ocurriría en un espejo convexo. Este punto de la esfera lo compararemos con el brillo de una estrella. Para el cálculo de la magnitud de las bombillas necesitamos la siguiente información:
ms: magnitud de la estrella de comparación.
r: radio de la esfera en cm
k: el coeficiente de reflexión de esfera.
A: la distancia entre el ojo y la esfera (en cm)
Si la esfera es nueva se puede tomar k =1 . Observaremos la imagen de la luz en la superficie de la esfera, que estará situada a una distancia “a” de nuestros ojos, de tal manera que el brillo reflejado en la esfera sea el mismo que el de la estrella de comparación. La posición del observador es tal que él vee la imagen de la fuente de luz y la estrella de comparación casi iguales. ¡Cuidado con las noches húmedas que puedan causar condensación en la esfera!
La magnitud de la fuente de luz, L, puede ser calculada usando la fórmula [1]
mL = ms + 5log r + 2.5 log k – 5 log a – 1.5053 [1]
Para obtener un valor preciso de k, podemos despejar este parámetro de la ecuación. Con la magnitud exacta, mL , (por ejemplo, obtenida a partir de la de la Luna o de la figura 1) podemos calcular k.
Si hemos calculado algunas fuentes de luz en nuestro lugar de observación, podemos tener suficientes magnitudes de referencia si observásemos un bólido. ¡Evidentemente, está claro que no debemos observar meteoros con contaminación lumínica!
Como conclusión final, no recomendamos romper la farola del jardín de nuestro vecino, después de todo nos puede hacer falta...
Referencias.
[1] I. Rendtel, “Helligkeitsschätzungen bei Feuerkugeln”, Astronomie und Raumfahrt 22, 1984, pp. 87-88
[2] F. Link, “Lunar eclipses”, in Astronomy: a Handbook”, Springer-Verlag, Berlin-Heidelberg-New York, 1975, pp. 309-310.
[3] D. B. Herrman, “Silberkugelphotometrie der totalen Mondfinsternis” 1957 Mai 13-14, Mitteilunger der Archenhold-Sternwarte Berlin-Treptow 51, 1959, pp. 7 a.f.